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Cuando el pasado nos abruma, es momento de reflexionar, ponerle alas de perdón al pasado y dejarlo volar.
Si el pasado nos abruma; y lo recordamos con rencor, el nos aprisiona, no nos deja libres, no le dejamos libres, eso es el efecto del rencor.
Hoy le pongo alas de perdón a ese pasado que me abruma; y lo dejo ir, así espero que ambos, el pasado y yo, seamos libres del castigo del rencor.
Creo en el perdón como acto de liberación.
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lunes, 13 de abril de 2009
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3 comentarios:
El perdón no existe. Es una pena, pero no hay lugar para él.
Olvidar el pasado o aceptarlo. Eso está bien, pero sirve siempre que el presente tenga algo de ilusión.
Saludos.
Comparto lo de liberar las cargas que nos amargan, que nada construyen.
=) HUMO
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